Quédate conmigo un último momento.
No para convencerte de nada.
Solo para poner palabras a algo que ya intuyes.
Hay decisiones pequeñas que tomamos cada día.
Casi sin darnos cuenta.
Cómo miras a tu hijo.
Cómo le hablas.
Cómo intervienes cuando algo se desborda.
Y detrás de muchas de esas decisiones suele haber un motor silencioso.
A veces educamos desde el miedo sin querer
Miedo a que “se nos vaya de las manos”.
Miedo a hacerlo mal.
Miedo al juicio externo.
Miedo a repetir historias que no queremos repetir.
Cuando el miedo toma el mando, aparecen respuestas rápidas:
control
rigidez
castigo
amenaza
No porque quieras.
Porque el cuerpo entra en defensa.
El miedo busca resultados rápidos
Que pare.
Que obedezca.
Que no vuelva a pasar.
Y muchas veces los consigue.
Pero deja un alto precio a pagar:
distancia
tensión
silencio interno
Tu hijo aprende a comportarse reprimiendo sus sentimientos …
pero no siempre a comprenderse.
Educar desde el vínculo extraordinario se siente diferente
No es ausencia de límites.
No es permisividad.
No es dejar hacer.
Es elegir la relación con tu hijo como base.
Es sostener incluso cuando cuesta.
Es priorizar la seguridad emocional.
Es confiar en el proceso.
Cuando educas desde el vínculo extraordinario, el orden no se impone.
Se construye.
Tu hijo lo nota, aunque no lo diga
Nota si hay miedo en tu tono.
Nota si hay prisa en tu gesto.
Nota si hay presencia en tu mirada.
Los niños leen lo que no se dice.
Y cuando se sienten a salvo, algo se afloja por dentro.
No porque todo sea fácil.
Porque hay confianza.
El vínculo no evita los conflictos
Esto también es importante decirlo.
Educar desde el vínculo extraordinario no elimina rabietas.
No borra enfados.
Pero cambia cómo se atraviesan.
El conflicto deja de ser una amenaza.
Y se convierte en una oportunidad de encuentro.
No se trata de hacerlo perfecto
Se trata de elegir, una y otra vez, desde dónde educas.
Habrá días en los que el miedo aparezca.
Y otros en los que el vínculo tenga más espacio.
Eso no invalida nada.
Eso es parte del camino.
Porque cuando el vínculo guía, incluso los errores se reparan.
Y eso… eso también educa.
Agradezco que compartas este artículo con familias a las que puedas ayudar y también los comentarios que sientas dejarme y compartir del contenido.
Te invito a formar parte de la comunidad GRATUITA de Educando de Forma Simple, fundada en 2023. Allí encontrarás contenido exclusivo
