WSP

+34661385460

Correo electrónico

info@educandodeformasimple.com

Horario

Lun - Vie: 9AM - 19PM

Siéntate un momento más conmigo.
Porque esto pasa en casi todas las casas… y genera mucha frustración.

Tu hijo está alterado.
Llora, grita, se mueve, protesta.

Y desde un lugar muy comprensible sale la frase:
“Cálmate”.

A veces con buena intención.
A veces con cansancio.
A veces con urgencia.

Y, sin embargo, nada cambia.
O incluso empeora.

Esto alivia escucharlo.

Cuando tu hijo está así, no puede calmarse solo, aunque se lo pidas.

Su cuerpo está en alerta.
Su emoción va por delante.
Y en ese estado, la palabra “calma” no encuentra dónde posarse.

No es desobediencia.
No es provocación.
Es inmadurez.

Hay algo que suele cambiarlo todo cuando se comprende.

Tu hijo no aprende a calmarse porque se lo digan.
Aprende porque lo vive.

Porque alguien cerca regula primero.
Respira.
Baja el ritmo.

Y el cuerpo del niño, poco a poco, lo sigue.

No es inmediato.
No es mágico.
Pero es real.

Aunque no lo parezca, muchas veces tu hijo no escucha una ayuda.

Escucha:
“Esto que sientes molesta”
“Así no”
“Para de sentir”.

Y entonces se tensa más.

No porque no quiera colaborar.
Porque se siente incomprendido.

Esto suele sorprender.

No hablar.
No explicar.
No corregir.

Solo estar.

Un gesto.
Una presencia tranquila.
Un “estoy aquí” sin palabras.

Eso, muchas veces, baja más que cualquier discurso.

Calmar no es silenciar la emoción.
Es permitir que pase sin hacer daño.

Cuando acompañas así, tu hijo aprende algo muy importante:
que no tiene que luchar contra lo que siente.

Y desde ahí, la calma aparece de verdad.
No impuesta.
No forzada.

También es importante decirlo.

Habrá días en los que tú tampoco estés calmado.
Y pedir calma será lo único que te salga.

Eso no borra el camino recorrido.
Eso también forma parte del aprendizaje.

Respirar.
Reparar después.
Volver a intentarlo.

Educar también es eso.

Porque cuando tu hijo aprende que la calma llega desde la relación, no desde la orden, algo profundo empieza a cambiar.

Artículos recomendados

2 Comentarios

  1. Gracias Joanna, estás pildora sabiduría. «A si es Calmar no es apagar
    Calmar no es silenciar la emoción.
    Es permitir que pase sin hacer daño.»

    Las emociones son para ser sentidas, acogidas y transitadas

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *