Querida mamá y querido papá, voy a compartirte una escena que se repite a lo largo de la crianza de las familias. Y es la siguiente:
Tu hijo viene a ti enfadado o molesto, porque ha discutido con su hermano, un compañero del colegio o un amigo. Se acerca a ti buscando ayuda, desahogo, comprensión… y a veces, también quiere que seas tú quién le resuelva el conflicto
Empieza a explicarte todo lo que le ha sucedido, pero en cuestión de segundos, ese conflicto cambia de dirección y casi no te das cuenta de lo que está a punto de ocurrir.
Con muy buena intención, empiezas a hacer preguntas, a corregir el comportamiento si consideras que no ha sido correcto, a explicar lo que debería haber hecho o incluso a llamarle la atención por cómo ha reaccionado.
Y cuando te das cuenta… ya no estáis hablando del problema inicial.
Ahora el conflicto también es contigo.¡SOS!
¿Te suena esto?
El conflicto original desaparece
Lo curioso es que el conflicto con el que llegó tu hijo sigue sin resolverse. Y se ha desencadenado una ola de conflictos que no hay forma de parar… ¡UNA LOCURA!
Simplemente se ha sumado otro NUEVO conflicto
Ahora, además de sentirse triste, enfadado o frustrado por lo que ha ocurrido, también comienza a sentirse incomprendido, juzgado o solo frente a la persona de la que esperaba ayuda, que eras tú.
Y te quedas con una angustia y sensación bien incómoda… ¿Qué he hecho mal?¿Pero si le estaba ayudando?
¿Te suena esto?
Querida mamá y querido papá, esta tormenta de conflictos no sucede porque seas un mal padre o una mala madre.
Sucede porque nadie nos enseñó a acompañar un conflicto sin precipitarnos.
Nuestro impulso es querer solucionar
Cuando vemos sufrir a nuestro hijo queremos actuar lo más rápido posible, para que deje de sufrir lo más pronto. Que aprenda rápido una solución y que no vuelva a ocurrir… En definitiva queremos que haga las cosas “ Bien” para que sea muy muy muy feliz desde ya y para siempre.
Y, precisamente por querer ayudar, a veces hablamos antes de comprender.
El tema es que una persona que todavía se siente desbordada difícilmente puede escuchar soluciones.
Primero necesita sentirse segura, escuchada, validada.
No todos los conflictos necesitan una solución inmediata
Muchas veces pensamos que acompañar consiste en encontrar respuestas a todo lo que ocurre y lo más rápidamente posible. Y voy a decirte que NO ES ASÍ.
Te lo explico:
Antes de buscar soluciones, existe algo mucho más importante: comprender qué está viviendo nuestro hijo. Y me gustaría resaltar: VIVIENDO. Él, no nosotros, sino ÉL.
Comprender lleva implícito una escucha profunda. Y cuando un niño se siente escuchado, su sistema nervioso empieza a rebajar su intensidad. Yo a esto le llamo poner el semáforo en verde… aunque en bastantes ocasiones será naranja, pero es correcto! Y preferible antes que el ROJO.
Solo entonces estará preparado para “reflexionar”.
Por qué utilizo un método paso a paso
Durante años acompañando a familias descubrí que uno de los mayores problemas no era la falta de amor, ni de hacer bien las cosas por parte de las madres y padres.
Sino que el impulso humano de precipitarse antes de hora crea conflictos innecesarios que terminan rompiendo el vínculo con los hijos.
Por eso desarrollé un proceso claro basado en 4 fases del conflicto.
No porque exista una fórmula mágica, aunque las familias me comparten que si es magia, hahahaha (Puedes ir a ver los testimonios) sino porque tener una guía clara, organizada y efectiva evita que reaccionemos por impulso.
Cuando sabes cuál es el siguiente paso, dejas de actuar desde las prisas y empiezas a acompañar con más calma, claridad y seguridad.
El objetivo no es evitar los conflictos
Los conflictos forman parte de la vida. De toooooodaaa la vida. Y gracias a ellos progresamos y evolucionamos. Si así decidimos hacerlo. Es una decisión personal.
Lo importante no es enfocarnos en eliminarlos. Sino en que, cuando aparezcan, no rompan el vínculo entre tú y tu hijo.
Porque un conflicto puede convertirse en una oportunidad para fortalecer vuestra relación… o en una herida más.
La diferencia suele estar en cómo decides entrar en él. Y yo te garantizo que con mi método, el vínculo se FORTALECE a pesar del conflicto.
🎥 Mira el vídeo completo
En este vídeo de 1 minuto te explico por qué tantos conflictos terminan convirtiéndose en una discusión con nuestros hijos y cómo empezar a acompañarlos sin precipitarnos.
Este pedacito forma parte de mi programa de “Educar con Respeto” , que es para madres y padres que piensan “Quiero transformar mi forma de educar”.
Donde aprendes e integras toda mi metodología de la Educación Respetuosa Creativa para aplicarla en cualquier conflicto, etapa o situación familiar.
Querida mamá y querido papá, si las conversaciones difíciles con tu hijo termina en una discusión, quiero que sepas algo:
Lo que necesitas es hacerlo de otra manera que sea efectiva.
Ese cambio puede transformar no solo la forma en la que resolvéis los conflictos, sino también el vínculo que construís cada día.
💚 Si deseas que sea yo la persona que te ayude en esa transformación, estaré encantada de ayudarte. Contacta conmigo PRESIONANDO la imagen y solicita una sesión GRATUITA de orientación.
Nos vemos, ¡GRACIAS!
